“Pinto para encontrar la libertad de mis emociones. Pinto porque busco verdad y belleza para sobrellevar los vaivenes de la vida; la pintura proporciona una mirada cargada de conmoción y divinidad.”
Fermín Alvira2018
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Fluidez
Cuando me enfrento al soporte vacío no suelo cuestionarme grandes estrategias. En una primera fase de trabajo, creo dejarle claro quién tiene el dominio de la situación. Pero eso más tarde no es así, ya que la obra marca su propio ritmo, antojos y necesidades. Tengo clara la dirección, pero no he visualizado el resultado final; quiero dejarme llevar, quiero fluir… Bailo al son de la pintura; siento la tensión del pincel que se emborracha de color, o del agua que juega conmigo y con el soporte. Comienza el viaje a un espacio sorprendente e intemporal. No hay lenguas, no existe la traición de la palabra, no hay ideologías, no hay fronteras, no hay ataduras. Solo libertad y amor.
Es entonces cuando me siento en comunión con la naturaleza, con mi propio yo, con la capacidad de amar. Amar lo que se pinta, y amar lo que no se ve cuando se pinta.
Fluidez es un concepto que desde hace tiempo se ha hecho protagonista de mi investigación, clave para mi trabajo de los últimos 2 años, época en la que terminé mi formación en Arteterapia, y período aproximado de trabajo de la serie. Fluidez significa cualidad de fluido, como el agua o el aceite, elementos que se mueven, corren y se adaptan a su recipiente. Desde hace ya años mi pintura eliminó disolventes, por lo que es el óleo al agua, el acrílico, la tinta y la acuarela mis medios más familiares, que parecen conformes en convivir dentro de las mismas obras. Estas técnicas me permiten trabajar con pulverizador y grandes cantidades de agua, que me llevan a buscar en el azar relativo, y el propio comportamiento del material, alegorías sobre la falta de control en la vida. Además, el concepto de fluidez se refiere a la soltura para hacer algo, o a un cierto orden que se desarrolla sin obstáculos o interrupciones, aplicado por ejemplo al tráfico, a la conversación, o la oratoria necesaria en las clases que imparto sobre historia y teoría del arte. Fluidez es la vida que deseo.
La fluidez en la pintura ayuda a quien la realiza y a quien la observa. Se trata de disolver aquellos aspectos que, por su densidad, nublan nuestra percepción.
Mi trabajo más reciente está lleno de aspectos que tienen que ver con el propio lenguaje plástico: contrastes que conectan con las tensiones internas, con la vida: fluidez-densidad, vacío-lleno, ligero-pesado, azar-control, orden-caos, luz-sombra, color-no color.
En mi obra el gesto, la mancha y el azar forman parte del proceso de trabajo, atendiendo al dibujo y la composición como ejes fundamentales, y el color como vehículo de expresión emocional. Reflexiono en torno a ideas procedentes de lo cotidiano, trascendiendo su propio significado hasta hacerse universales. Lo cercano adquiere una dimensión espiritual; imágenes metafóricas sobre el amor, aspectos sociológicos y conceptos psicológicos y románticos.
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En el paisaje se encuentran valores eternos. En él lo humano y lo divino se dan cita. El género del paisaje aprehende la sencillez y grandiosidad de la naturaleza.
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En la figura humana reside la fuerza misma del ser humano, sus pasiones y sus valores. Un retrato es psicológico porque el modelo se ofrece a él, pero sobretodo porque la psique del pintor está en él más presente que nunca.
